No quiero ser bella, pero quiero bailar hasta que amanezca.
¿Dejas de escribir de lo que deseas?
Es viernes, estoy sola y puedo acostumbrarme a vivir así, contemplando solo para mí.
He visto el cielo púrpura, tus ojos castaños, vos allá en tu isla, embarcando.
Tengo momentos, destellos de buenos recuerdos.
Retrocediendo al disco y al centro de tus tonos molestos.
Borro lo que quiero, pero algunas cosas permanecen como el eterno resplandor tus sepias.
Del por qué el engaño sabe más a libertad que a desasosiego.
A donde estés, yo, ya no me encuentro.
Me desaparecí del panorama, de tu cuento.