24/6/20

...

Sigo siendo la estelar de este cuento que me cuesta abondar...
La de ideas inconclusas.
La de falta de estructuras.
La de procrastinar.
La de aprender escribir.
La de saber hablar.
Pero ya no a entonar.



Instantes

Hoy tengo tres perros, una vista a un "guayabo", un mar de nubes, palomas ali blancas, sopes comunes. Nunca estoy lista, siempre me embarco en viajes de nostalgia, pero sobrevivo.
Cuando estas lejos, siento que me encuentro, renazco entre los momentos que me dicen que realmente siento esto.
Sufro de atropellos de ansiedad, de enredos de cuentos que ya tiene un final, me aferro.
Acá va una canción más. Me encuentro.




20/6/20

E

Un día gris que está soleado. Las calles llenas de odio, pena, rencor, dolor.
Buscar la muerte, oler el miedo, la ira, la desesperanza, la nada.
Verte en los sueños, en la desesperanza, escarbando para encontrar tus restos que descansan en a saber qué predio baldío.
En estas letras no tengo algo que me conduzca a buenas palabras.
Todo es putrefacto, pandémico, sin alma, sin garantía de nada.
Entre el miedo y la ansias de no ser otra víctima en un país que se hunde en la corrupción y la desgracia.
Gente que no debería ser nombrada. Una ironía entre el mundo privilegios en el que ni vos, ni yo estamos dentro.
¿Por qué dejar de escribir de vos si también importas?
¿Es que acaso hay alguien mejor?
No, no lo creo.
Todos somos unos seres desagraciados por no armamos de valor o porque no les importe tu dolor.
Pero en este país no se puede. Es la verdad. Luchamos para sobrevivir y sino mueres en enfrentamientos, torturas, fallas del sistema, por una pandemia o porque alguien decidió que te esfumaras como si nunca exististe en esta tierra.
Tengo miedo, sueño, amanezco pensando que esto me puede pasar a mí.
Que puedo morir sin que nadie sepa de mí.
Tengo miedo de sufrir y que alguien sea dañado por el simple hecho de preguntar por ti.
Es injusto. Inhumano. Nauseabundo.
No me atrevo a vivir, a salir del encierro luego de saber de ti.
Sin una pizca de esperanza, desconfío del mundo, porque aquí la vida ya no vale nada.

Todo cambia

Todo cambia, es necesario reiterarlo como bandera de lucha.
El más tímido ya no calla, demuestra su destreza en el campo de los sentimientos, de los te quiero.
El creyente, alejado de la palabra, a vuelto al redil, donde en pasto vuelve acarrear ovejas, claro, ahora, diversas.
El perro indomable ha dejado su coraza, sin bozal, se adiestra compartir, a vivir en libertad. 
Un hombre se esmera por limpiar, el pasado o los restos embriagados, se vuelve alguien en quien fiar.
Una mujer comienza a construir, sin aparentes trazos de estabilidad, una vida entre el dolor y la paz. 
Otro hombre vuelve al andar, aprende a caminar, a no tambalear, a pesar de pasos que aún no son seguros de dar. 
Una mujer ama, nada en unos olímpicos llenos de rabietas y mala fama, nada a pecho, siempre cuidándose las espaldas.
Una vida digna, en el inicio de otra década, a eso sabe los años y reparar el daño.