El más tímido ya no calla, demuestra su destreza en el campo de los sentimientos, de los te quiero.
El creyente, alejado de la palabra, a vuelto al redil, donde en pasto vuelve acarrear ovejas, claro, ahora, diversas.
El perro indomable ha dejado su coraza, sin bozal, se adiestra compartir, a vivir en libertad.
Un hombre se esmera por limpiar, el pasado o los restos embriagados, se vuelve alguien en quien fiar.
Una mujer comienza a construir, sin aparentes trazos de estabilidad, una vida entre el dolor y la paz.
Otro hombre vuelve al andar, aprende a caminar, a no tambalear, a pesar de pasos que aún no son seguros de dar.
Una mujer ama, nada en unos olímpicos llenos de rabietas y mala fama, nada a pecho, siempre cuidándose las espaldas.
Una vida digna, en el inicio de otra década, a eso sabe los años y reparar el daño.
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