20/6/20

E

Un día gris que está soleado. Las calles llenas de odio, pena, rencor, dolor.
Buscar la muerte, oler el miedo, la ira, la desesperanza, la nada.
Verte en los sueños, en la desesperanza, escarbando para encontrar tus restos que descansan en a saber qué predio baldío.
En estas letras no tengo algo que me conduzca a buenas palabras.
Todo es putrefacto, pandémico, sin alma, sin garantía de nada.
Entre el miedo y la ansias de no ser otra víctima en un país que se hunde en la corrupción y la desgracia.
Gente que no debería ser nombrada. Una ironía entre el mundo privilegios en el que ni vos, ni yo estamos dentro.
¿Por qué dejar de escribir de vos si también importas?
¿Es que acaso hay alguien mejor?
No, no lo creo.
Todos somos unos seres desagraciados por no armamos de valor o porque no les importe tu dolor.
Pero en este país no se puede. Es la verdad. Luchamos para sobrevivir y sino mueres en enfrentamientos, torturas, fallas del sistema, por una pandemia o porque alguien decidió que te esfumaras como si nunca exististe en esta tierra.
Tengo miedo, sueño, amanezco pensando que esto me puede pasar a mí.
Que puedo morir sin que nadie sepa de mí.
Tengo miedo de sufrir y que alguien sea dañado por el simple hecho de preguntar por ti.
Es injusto. Inhumano. Nauseabundo.
No me atrevo a vivir, a salir del encierro luego de saber de ti.
Sin una pizca de esperanza, desconfío del mundo, porque aquí la vida ya no vale nada.

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