La prueba más extraña a la resistencia, eso eres tú.
Un arrebato en momentos de subsistencia, del calor humano agarrado de sus instintos más bajos.
Un talento nato. Cosechas el engaño y obtienes frutos hermosos, elegantes, desenfrenados.
En mi tercer o cuarto concierto conocí, de mal manera, mis ansias de liberación. Bailé, me embriagué, te dañé pero, por primera vez, mi libertad no se doblegó.