No puedo predecir los próximos días, pero me sofoco entre las estaciones y el último de tus 52 días.
29, todo inició un 29; y mañana comienza una nueva cuenta.
Más verdes, más cielos, más idas por las carreteras para ver como se despeja la costa.
Apretados por el tiempo, la ironía y las estrofas de Elliot.
Podemos aguantar un poco más la monotonía, pero no esconder las fisuras de nuestra gastadas manías.
Nuestro cuerpos no se reconocen a eso de las 22:00.