13/12/20

El diario del 13 de diciembre

Tengo dos perfumes evaporados, un estando caído, un escritorio, varios ordenadores y un teléfono descompuesto. Cimientos de las catástrofes que no pude batallar. Las ranuras donde no cesan las ganas de querer renacer y se cuelan mis chispazos de luz.

Territorios desconocidos, creencias hechas verdad, un eclipse de oscuridad. 

El tránsito entre estar-soportar o el dolor junto al partir para ver más allá del arrebato de la insensata insistencia de querer permanecer. Ahogada, sobredimensionada, por no querer sentir el miedo y la tristeza de ya no poder volverte a ver, a querer. 

La adicción de desenlaces trágicos que cambian de dueño según cada 11, 5 o 2 años. 

Aquí, aquí, reina la soledad, mi mente vaga por los pasillos de la escenas del pasado y el presente roto con tus y mis actos. ¿Qué quieres de mí? ¿Qué sientes por mí?

La guerra entre tus lazos y mis verdades no dan tregua: vaya noche de música y luciérnagas. 


 

5/11/20

Fin de mal recuerdo

Ya no me ahogo, aunque algunos veces me tropiezo entre días grises, chubascos y precipitaciones. 

Sabes cuanto lamento, sabes cuanto quise cambiarlo, recapitularlo. 
Lo sabes, sabes cuanto lloré y perdí. Estuve a la deriva, sin un puerto. Contemplando el humo, los juegos y el cambio de ambos llegando a construir un hogar en otros templos. 
Morimos cuando encontramos nuevos deseos. 
Nos enterramos cuando pudo más tu y mi codicia.
Enjaulamos por un tiempo nuestro mejor versión del cuento. 

Pero rondó la muerte, la ida de alguien que nos encaminó al perdón.
Ella que abrió paso a la verdad y admiración. 
Ella que curó todo aquello que aún envenenaba nuestros cuerpos. 

Renacimos, partimos y retomamos el vuelo. 
La lluvia, el viento, el invierno han vuelto tras ser cinco años nuestros. 

Sabes que te agradezco, sabes que si algún día te sientes perdido, estoy aquí, entre Emilio, G y G pequeño.
Sabes que ya no hay más odio, sabes que te guardo y pienso con lo mejor que tengo. 

Que estos días grises poco a poco se llenen de colores y más sueños. 
Un gusto coincidir en esta vida. Espero verte siempre, aquí y allá. 
Lo sabes, te aprecio. 
Hasta luego. 





19/10/20

-

 Dije que necesitaba una amiga, alguien que sepa de cuando me da por desvanecerme en las 24 horas de nicotina. 

Algo o alguien que no me cause culpa, pena. 

1/9/20

"Lo dejaré en mis sueños"

¿Qué ha cambiado?... Dije que estaba al lado de un compañero solidario.
No quiero repetir escenario. Quiero un teatro más amplio.
Serás nuevamente JDean y yo la rubia de hace cuatro años. 
Con trajes gastados, recuerdos pasados, besos descuidados y embriagados.
Sabor a nicotina, mora azul. 
De vuelta a las caricias, a imaginar que tus manos arrullan mi cabello despeinado. 
La noche a sepias, a escondidas. 
La torpeza de mi ingenuidad y de tu intelectualidad. 
¿Qué has visto pasar en los últimos años?
Te pienso de este lado

 
 



28/8/20

DVC

He decidido seguir adelante, regalarte una sonrisa y construir lejos mi imperio.
Sé que hay más que un pasado. Un vínculo que, aquí, no pudimos descifrar. 
Te oigo en esta canción y en "Last Nite".





21/8/20

Men I trust

 No quiero ser bella, pero quiero bailar hasta que amanezca.
¿Dejas de escribir de lo que deseas?
Es viernes, estoy sola y puedo acostumbrarme a vivir así, contemplando solo para mí.
He visto el cielo púrpura, tus ojos castaños, vos allá en tu isla, embarcando.
Tengo momentos, destellos de buenos recuerdos. 
Retrocediendo al disco y al centro de tus tonos molestos.
Borro lo que quiero, pero algunas cosas permanecen como el eterno resplandor tus sepias.
Del por qué el engaño sabe más a libertad que a desasosiego. 
A donde estés, yo, ya no me encuentro. 
Me desaparecí del panorama, de tu cuento. 

28/7/20

29

¿Qué es de agosto?
No puedo predecir los próximos días, pero me sofoco entre las estaciones y el último de tus 52 días.
29, todo inició un 29; y mañana comienza una nueva cuenta. 
Más verdes, más cielos, más idas por las carreteras para ver como se despeja la costa. 
Apretados por el tiempo, la ironía y las estrofas de Elliot.
Podemos aguantar un poco más la monotonía, pero no esconder las fisuras de nuestra gastadas manías. 
Nuestro cuerpos no se reconocen a eso de las 22:00. 

18/7/20

Domingo

Somos un baile desprolijo.
Vos y yo, amor. En una mañana de empire ants. 

Adiós

Me invade el invierno, las despedidas no son mis preferidas.
¿Por qué decir adiós -para crecer- duele tanto?
¿Por qué tenemos que dejar sueños para sobrevivir a las adversidades?
Caminos que he debido de correr.

Negarse a subsistir o vivir.
No te aferres, deja ir.
Vuela como un albatros, entre el océano y la superficie.

G

Todos los caminos me llevan a ti.



17/7/20

Sin intensidad

Navegamos entre el apuro, la inconsciencia, el desasosiego.
¿Qué tienes hoy que perder?

Yo perdí años en sabotear mi sabores, mis colores, mi poca ignorancia.
Te imagino llegar al altar, sin contextualizar.
Tu conservadurismo no te dejó batallar.

Esta, una historia más para inventar, dedicada a tu obsesión por saber que escribo hoy.

24/6/20

...

Sigo siendo la estelar de este cuento que me cuesta abondar...
La de ideas inconclusas.
La de falta de estructuras.
La de procrastinar.
La de aprender escribir.
La de saber hablar.
Pero ya no a entonar.



Instantes

Hoy tengo tres perros, una vista a un "guayabo", un mar de nubes, palomas ali blancas, sopes comunes. Nunca estoy lista, siempre me embarco en viajes de nostalgia, pero sobrevivo.
Cuando estas lejos, siento que me encuentro, renazco entre los momentos que me dicen que realmente siento esto.
Sufro de atropellos de ansiedad, de enredos de cuentos que ya tiene un final, me aferro.
Acá va una canción más. Me encuentro.




20/6/20

E

Un día gris que está soleado. Las calles llenas de odio, pena, rencor, dolor.
Buscar la muerte, oler el miedo, la ira, la desesperanza, la nada.
Verte en los sueños, en la desesperanza, escarbando para encontrar tus restos que descansan en a saber qué predio baldío.
En estas letras no tengo algo que me conduzca a buenas palabras.
Todo es putrefacto, pandémico, sin alma, sin garantía de nada.
Entre el miedo y la ansias de no ser otra víctima en un país que se hunde en la corrupción y la desgracia.
Gente que no debería ser nombrada. Una ironía entre el mundo privilegios en el que ni vos, ni yo estamos dentro.
¿Por qué dejar de escribir de vos si también importas?
¿Es que acaso hay alguien mejor?
No, no lo creo.
Todos somos unos seres desagraciados por no armamos de valor o porque no les importe tu dolor.
Pero en este país no se puede. Es la verdad. Luchamos para sobrevivir y sino mueres en enfrentamientos, torturas, fallas del sistema, por una pandemia o porque alguien decidió que te esfumaras como si nunca exististe en esta tierra.
Tengo miedo, sueño, amanezco pensando que esto me puede pasar a mí.
Que puedo morir sin que nadie sepa de mí.
Tengo miedo de sufrir y que alguien sea dañado por el simple hecho de preguntar por ti.
Es injusto. Inhumano. Nauseabundo.
No me atrevo a vivir, a salir del encierro luego de saber de ti.
Sin una pizca de esperanza, desconfío del mundo, porque aquí la vida ya no vale nada.

Todo cambia

Todo cambia, es necesario reiterarlo como bandera de lucha.
El más tímido ya no calla, demuestra su destreza en el campo de los sentimientos, de los te quiero.
El creyente, alejado de la palabra, a vuelto al redil, donde en pasto vuelve acarrear ovejas, claro, ahora, diversas.
El perro indomable ha dejado su coraza, sin bozal, se adiestra compartir, a vivir en libertad. 
Un hombre se esmera por limpiar, el pasado o los restos embriagados, se vuelve alguien en quien fiar.
Una mujer comienza a construir, sin aparentes trazos de estabilidad, una vida entre el dolor y la paz. 
Otro hombre vuelve al andar, aprende a caminar, a no tambalear, a pesar de pasos que aún no son seguros de dar. 
Una mujer ama, nada en unos olímpicos llenos de rabietas y mala fama, nada a pecho, siempre cuidándose las espaldas.
Una vida digna, en el inicio de otra década, a eso sabe los años y reparar el daño. 





31/5/20

pandemia

Ya no soy esa persona. Alguien que le escribe cuentos a la nada o al por nada.

Bendita, bienvenida, arrogancia de mi vida

Cariño, no puedo negar quién fui,  menos en esta crisis que nos tiene, otra vez, aquí.
De cara al pasado, sin motivos ante el presente, sin plan para el futuro.
Tu llamado, hace 9 años, era un placer para mí, pero, hoy, te equivocas.
Ya no le temo a las noches, ni me escurro por las madrugadas, he podido enfrentar limpia las ansias.
Aún trabajo en los mismos problemas, pero ya no me dedico a desearte.
Yo he cortado la cuerda, el cordón umbilical de mi apego, dependencia emocional y miedo a la soledad. Aunque tu sigues inyectándote una dosis patética y rayada de deseo y desenfreno.
No lo niego, a veces, quisiera volver a aquel tiempo de nicotina, labios rojos, cabellos rubios o cuando era una joven de 19 que jugaba al engaño y las escondidas. Pero ya no estoy ahí.


24/4/20

My life story

Me embriagué, me intoxiqué, me llené de cenizas y di golpes de nicotina.
Soñé en nunca envejecer, pero, mirá, aquí estoy. Aunque aún no me despido de mi juventud y rebeldía.
Y sí, sí te amé, pero no de la manera que crees. Más bien eras un maestro que a su paso me ayudó a crecer. No era amor, no aquel amor romántico que a muchos ha esclavizado. Un querer en medio de tanta ira y dolor. Eso fue.

A ti, a ti sabes lo que tengo para decir: no supimos cómo y se fue. Te guardo y te deseo lo mejor en tus días. Solo cuídate del alquitrán y la nicotina. Gracias, sin duda, me enamoré. Pero lo supe después.

G, vos y yo seguimos descifrando: ¿cómo?
No me quejo, de esto se trata,  vamos a resolver y encontrar las respuestas a situaciones que nunca hemos vivido: como perder un hijo o saber, simplemente, qué decir.

A mis amigxs, gracias por resistir, a mi familia, gracias por permanecer.
A ti, bebé (G pequeño), gracias por venir.

Nota: A vos, gracias por ayudarme a dejar ir el apego y, por primera vez, a reconocer que no era yo. Mi vida cambió. Te guardo en mis 24 horas de nicotina. Feliz vida.



18/3/20

Somos

Vamos a en camino a ser almas radiantes, ahora compartimos un hogar, un perro, problemas, malos genios, vos sabes, la vida.

Vos en cada espacio, yo en cada baile y canto. Ahora, aquí, no puedo pedir más, porque no hay otra cosa que me llene más que: resistir y estar. Mientras nuestro G pequeño espera por regresar.

Te amo, los amo, bebé.
Dame luz donde quiere que estés.




Te cuento

Me gusta la palabra certeza.
Fuimos, no hay desolación y aunque, algunas noches, sueñe con vos.
Ya lo pasé, lo viví y estoy aquí, viviendo mí presente.
Te abrazo, te suelto, te cuento.


21/2/20

Ojos tristes

No pasaba de los cinco. Se subió al autobús, me miró fijamente - adentrándose con esos ojos intensos- y me ofreció un caramelo. Se fue a la ventana, se entretenía  contemplando una fila de carros, un tráfico infernal y simétrico, aquello era como ver la libertad o lo más cercano a ello. Era como volar hacia otra realidad.

A eso de las 9:00 de la mañana era lo más cálido que observaba.
Careta, casi rubia, abstraída. Menos de dos minutos duró la magia. Luego me vio y con esos ojos me habló. Era una pequeña presa, una nena a la que le robaron la inocencia. Alguien que pedía la quinta, sexta o décima limosna para sobrevivir al día.
No era más amiga de los dulces, no era más una niña, si los comía desaparecía su verdadero alimento.
No recibió nada para su sustento, bajó y se despidió. Nunca vi unos ojos tan tristes que se los llevara el viento.

Microcuentos- la realidad de mis mañanas, tardes o noches

He dado un paso, hoy escribo nuevos versos, algo así como microcuentos.

9/1/20

Cherry

Recuerdo la nicotina. El marlboro blanco, el marlboro rojo. Tus pupilas. Un pobre enamorado que desde su ordenar descubrió que fue expulsado de su propia  epifanía. Dos seres salvajes cazando, siendo cavernícolas. Las vestiduras caían. Las risas retorcidas. Se detenía la música. Se avivaba la mora, se levantaba la sepia. Ochos año de una dosis de 24 horas de nicotina.

Combatiendo la dislexia

Trato de pensar en el inicio. En cómo comenzó mi vida y las letras. Ha sido como muchas cosas, algo que he aprendido a fuerza de desventuras y con muchas deficiencias. Aún no escribo como quiero. Apenas leo. Leo después de que mis ojos vieron más allá de sus fronteras. Una casa sin libros. Ideas que quiero decir, pero que me cuesta escribir. De miedo, de llantos, de no saber para donde ir. De frustraciones, de traumas de niña. De soledad, de desahogo. De querer salir del desconocimiento. 

Sentadas en salas de redacción que aún me cuesta descifrar. De pausas. De ritmos lentos. Respondiendo: quién soy?, de dónde vengo?. De desorden de ideas, de la distracción como calma. De Guerriero por las tarde, de mañanas a pasos lentos.

De dislexia, de ansiedad. De rimas y de fotografías. De querer retomar el hilo, de correr por escribir lo que yo escribo. De entender al mundo, en mi mundo. De abstracción, distracción. Cantos inconclusos, una familia que se desmorona, cae a pedazos.

Las letras entre la dureza y mi rudeza. De música a medias. Escondida para que nadie lea.