Le dejamos el romanticismo a la borrachera y el miedo a la sobriedad.
Le dejamos a la noche el desenfreno, a la madrugada la presunción y al amanecer la despedida.
Le dejamos la química al orgullo, los besos al viento y las caricias al recuerdo.
Le dejamos al fracaso el enamoramiento, a la belleza nuestra discusión y a la decepción nuestra tristeza.
Le dejamos a la disolvencia la oportunidad y el deseo al disimulo.
Bonitas lineas.
ResponderBorrar¡Gracias!
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