Cuando se disponía a
embriagarse.... Sí, esa era ella, la silueta de un fantasma que se
plasmaba tras el humo del cigarrillo... cuando la libertad
la acariciaba y la divinidad la abrazaba.
Se
perdió así misma, se olvidó
que existía y se consoló
con la ira...
Se
vengó con
las sepias y esperó
con las manos vacías.
Lloraba
con la risas, se llenaba con
sabiduría...
Se
olvidó
del optimismo... se rodeó
de conformismo.
Sus
noches eran los mediodías y los días su oscuridad.
Su
destino
era
el
fracaso y su aliento
el
enamoramiento.
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