Ayer en mi sala no habían dos corazones rotos...
Habían dos corazones desorientados y decepcionados.
Martes, con mi madrugada desvelada y amaneciendo bañada...
Reflexiones, enojo y poca paciencia.
Cortes reales, decepciones y emputes.
Nuevos besos, nuevas historias, nuevas voces, nuevo cabello, nuevo destellos...
Tú corazón y el mio se encontraron este martes por la noche.
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