Aún me desapruebo.
Desconfío de mi intelecto y me escondo en la seriedad y simplicidad de mis juegos.
A veces corro, a veces nado, a veces camino o conduzco por mis miedos de hace 31 años.
Tengo trofeos de mis tropiezos, recuerdos marcados en mi cuerpo, pesadillas de encuentros.
Sueños que destapan la realidad del cuento: yo no sentía nada, no quise nada, eran maestros.
Aprendí el significado de querer a mis 22 años.
Ahora pago terapia para borrar mi mal gastada infancia, adolescencia.
Aún me disgusta pensar en que me dejé arrinconar, arrodillar, doblegar por tu interpretación de tu "b&dumb", pero aquí estoy, hablando, nunca más callando.
Me desintoxico, me evaporo, me desconecto. Ya no lloro, solo canto, bailo y me enfurezco.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario