Ya me cansé de estar en el campo de batalla. Aún duele, pero ya no quiero actuar de manera pasional. Lo bonito de tu amor me acompaña. Lo malo lo dejo en mi estante de lecciones. Ya no más bloqueo, porque no eres un ser despreciado, al contrario, fuiste un ser inmensamente amado.
Perdón por exigir y tener poca empatía. Perdón por no saber escuchar. No más de no ser tú, no más presión, no más exigencia. Dimos lo que pudimos y está bien. Te agradezco. Te suelto. Lo sabes, yo, por siempre, te deseo lo mejor.
El tiempo cambia, lo sé. Por hoy te reconozco en todos los recuerdos de mi cotidianidad. Un abrazo para Emilio y para vos. Adiós.
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