El amor de mi vida me enseñó a cantar. Documento mis tonos, melodías, bailes y ocurrencias. Fotografío mi infancia y me heredó el gusto por la costa, el estilo, la solidaridad, lealtad y, por su puesto, la fiesta.
Gracias, Pa.
El amor de mi vida me enseñó a amar y dejar ir. Cosita pequeñita que se convirtió en amo de mis mejores caricias.
Gracias, bubu bebé.
El amor de mi vida me hizo crecer y amarme a mí misma. Me enseñó a qué no hay día gris sin luz. Por el arte de amar y perdonar.
Gracias, G pequeño.
El amor de mi vida me hizo volver a mí y no guardar esto que siento. Llorar por dejar ir y abrazar a quienes se quedan, aman y cuiden de ti.
Ve a la luz, mi polli, polli... Polli, polli, ¡Rumba!
No hay dolor más grande que perder a los amores de tu vida en este plano, De aquí hasta cuando los vuelva a encontrar. Los amo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario