Siempre me viste desde la oscuridad y cuando por fin estuve ahí, no te gustó y botaste tu idea de mí.
Fui vulnerable y preferiste decir adiós cuando yo te vi ir y venir entre las sepias, la abstracción y las sombras.
Aún así, rota, yo regresé a ti y tú me recitaste discursos del porque no en lugar de decir: Te entiendo, yo, también te puse en una posición así.
El problema sigue siendo los cuentos que me invento y el final que quiero escribir en esta historia que terminó con un punto y aparte.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario