Siempre deben de haber ángeles en el cielo...
O estelas que brillen en las más temibles noches.
Hay valor, hay coraje, hay esperanza.
La vida pone en su lugar los momentos.
Dios nos recuerda el amor, la hermandad a pesar de que veámos a este mundo como miseria.
Dar amor, dar amor.
Cada día hay estrellas y ángeles que iluminan con su partida.
Hasta luego, hermanos.
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