Hay cosas que la razón no entiende, ni que la melancolía explique.
Hay cosas que extrañamos y hasta un punto entendemos cuánto.
Tus momentos no regresarán...
Aunque se hayan hospedado en el ahnelo.
Tu risa retorcida y tu incansable manía de convertir casi todo en sexo y pocos sentimientos.
Tu mirada fría y tu inevitable melancolía.
Solo dos sabrán que es para vos amar... O estar.
Aunque mi razón no comprenda los episodios vuelven a mi cabeza...
Tu desnudez, tu pecho y el sabor a cerveza fría.
Un momento que se esfumó por nuestra permanente niñería.
Tu ruda forma de verme lejos... Sin poder decir al menos un lo siento.
Tu mentira de la mano con tus nuevas conquistas...
Tu hipocresía y la promiscua partida.
¿Qué será de vos?
Porque a pesar de todo, al final fuiste vos el que se empujó a negar lo que sentías...
Feliz vida.
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