No todas las costas son cálidas o calurosas. A muchas el invierno no las abandona. Entonces, ¿cómo nadar entre lo adverso?
No hay fórmula. Sos paciente y contemplas. Sin adentrarse, pero estando y comprendiendo el tiempo y espacio. Si es o no el momento.
En el calor te sumerges hasta que no quede nada. Aprovechas el día, el momento y nadas. No se pierde, no se gana.
En la calidez solo toma tu mano o, si vas acompañada, la de quién está tu lado y entrá con confianza pues son las pequeñas cosas las que se cosechan en tiempos entrelazados.
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