Quizá la canción que suena no es la mejor para explicar.
Hoy todo lo que escribo se queda en un "quisiera". En ese quisiera: tener el valor para hablarlo de frente sin tener miedo en que se mezcle el enojo y rechazo. Es un si me atreviera a ser vulnerable, pero no. Escojo la frialdad y dignidad. Me pasé el fin de semana como una ermitaña, pensando en esto y todo lo que hice bien y mal.
Sé que tu energía ya avanzó y alcanzó el punto final. Sé que tus labios, brazos, tu intimidad ya fue hurgada por alguien o muchas más. Demostraciones públicas a días y, hoy, meses.
Todavía me duele. Sigo sin entender (te). Estoy rota y me cuesta avanzar. El duelo me duele. Sigo en mi invierno. No estoy interesada ni si quiera mezclar mi energía o revolcarme en otros puertos.
Sigo triste y creyendo (yo) en que me queda algo más que un te quiero. No tengo la fuerza o temple para sacudirme cinco meses. Ya no. Solo lo siento y estoy en una demencia temporal.
Aún pienso, siento, que no me merecía ese final. Así que me quedo en casa, sin noches largas o madrugadas entre baile, baile, llanto y coraje.
P.D. Me amo.
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