Si pudiera hacer el gesto de ajustar tu cabello con mi mano izquierda y luego quedarme en tus mejillas, eso haría mi domingo. De envolverme en tus sábanas y entrever cómo Emilio busca atención porque la mañana se fue entre besos y risas. Pero no, estoy con el corazón roto y congelada. Sin poder dar amor y darmelo todo yo. Te extraño, te amo. Eso pasa hoy.
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