Hola, papá. Recién veo tu foto. Estamos tú, yo y Johno. Sí, mí, llorando como siempre y tú abrazándome como hoy, como siempre.
Quiero contarte muchas cosas, pero creo que ya la sabes. Merezco un par de regaños y cantos, pero no hace falta, aquí sigues, habitas en mí.
Sabes, te vi, no es que no quisiera recordarte, pero siempre estás aquí. Siempre hay flores, agua y luz para ti de mí.
No sé si sabes esto, pero he soñado con la matriarca, pienso que vino a darme un jalón de pelos. Por más que trato de recordar sus palabras, no lo recuerdo, aunque siento que vino, en este día de muertos, solo por mí. La vi sentada con su vestido y aretes morados favoritos. Con sus ojos celestes como el océano. Vino elegante para mí, con nuestros colores favoritos.
Estoy segura que primero me vió con su cara de desaprobación (regaño) y luego con su cara de amor (todo va a estar bien). Vino, y si tuvo que venir, desde donde cuida a G pequeño y a mi hermano Alejandro, es porque necesito saber que está ahí para mí. Y a decir: que no puedo perder el objetivo, que a las Cañas el dolor no les gana, no las sobrepasa.
Gracias, bisa, por venir. Te amo también. No te preocupes, estoy trabajando duro por estar bien. He tomado decisiones drásticas para cumplirlo, lo sabes muy bien. Vuelvo al ruedo sin que la culpa me siga o el remordimiento me castigue.
Y, hoy, que suene a todo: ¡Juana la cubana!
Y a ti pa', te amo. Gracias por cuidar de mí y recordarme que mis ancestros están para mí.Besos y abrazos. Sé que sos el mejor abuelo y estás al lado de G pequeño. Mi G pequeño.
Los amo. Feliz día a mis muertos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario